El número de estudiantes que se considera agredido o intimidado en el colegio aumenta. Se requiere mejorar controles en las aulas y en el hogar.
El 'malo del curso' es un personaje que sobrevive de generación en generación. Ese estudiante que les amarga la vida a los demás, roba loncheras, intimida con golpes o se burla de los indefensos, sigue haciendo de las suyas en los colegios.
Lo grave es que nuestros hijos pueden estar siendo víctimas o victimarios sin que nos percatemos o, peor aún, sin que se le dé la importancia y el manejo que requiere.
Hoy, la situación ha dejado de verse como algo anecdótico y es analizada desde la psicología infantil con el nombre de 'matoneo' o bullying, en inglés.
Lucía Vargas de Posada, psicóloga clínica de niños y familia, del Centro de Profesionales Asociados, afirma que desde hace unos cinco años en nuestra sociedad ha aumentado la preocupación hacia este fenómeno. Señala la profesional que de no ser tratado a tiempo "ese menor sin ayuda psicológica puede convertirse a futuro en un mal ciudadano, cuando es el malo de la película, o en una persona depresiva con problemas de personalidad, cuando le toca el rol de víctima".
En Colombia, el tema ya está siendo analizado y una encuesta reciente, aplicada en las pruebas Saber, del Icfes, entre cerca de un millón de estudiantes de los cursos 5º y 9º de colegios públicos y privados, evidenció que el 28% de los estudiantes de quinto grado fue víctima de matoneo. El 21% confesó haberlo ejercido y el 51% admitió haber sido testigo del mismo.
En noveno grado, las víctimas llegaron a 14%, los victimarios a 19%, y los testigos fueron 56%.
Vargas explica que el problema hay que enfrentarlo desde varios ángulos. "Primero, los colegios deben asumir una mejor vigilancia y compromiso frente a lo que pasa en sus aulas, en los recreos y en los baños del colegio, porque si no hay mayor supervisión se genera el espacio para la intimidación", apunta.
Vargas explica que el problema hay que enfrentarlo desde varios ángulos. "Primero, los colegios deben asumir una mejor vigilancia y compromiso frente a lo que pasa en sus aulas, en los recreos y en los baños del colegio, porque si no hay mayor supervisión se genera el espacio para la intimidación", apunta.
La tarea también debe hacerse en los hogares, ya que los padres no prestan la atención necesaria cuando sus hijos llegan a quejarse o, por el contrario, se equivocan al asumir una actitud defensiva al ser informados de que sus hijos son los malos de turno. "Se requiere mayor criterio para entender que hay un problema por tratar en casa", dice la psicóloga.
El problema está latente y se ha evidenciado más en la medida en que la sociedad se acostumbra a pasar por alto conductas de irrespeto hacia el otro. Si usted considera que su hijo, sobrino o menor más cercano no es ni agresor ni agredido, también debe actuar, pues según los especialistas, la indiferencia también protege la agresión.

Khassir,
ResponderEliminarla participación de profesores, equipe escolar, padres y estudiantes son esenciales para la ejecución de proyectos para reducir la intimidación del bullying. Las acciones deben priorizar la toma de conciencia general con el fin de tener un ambiente escolar saludable y seguro. Los maestros deben tratar de abordar y tratar los casos de intimidación, mientras que las escuelas deben mejorar sus técnicas de intervención y solicitar la cooperación de otras instituciones, como centros de salud, consejos comunales y redes de apoyo social, con especial atención a los agresores dando las condiciones en las que la conducta más amigable y saludable, evitando el uso de las acciones puramente punitivas, tales como el castigo, la suspensión o la exclusión del ámbito escolar, se termina marginando a ellos.
Un saludo!
Patricia, comparto parcialmente tu comentario. Creo que debemos incluir a los agredidos en la intervención. Por lo general se interviene sólo a quien agrede. Es igual de preocupante quien permita en silencio las agresiones. Las partes (agresor-agredido), tienen igual responsabilidad en el fortalecimiento de la dinámica social. Es urgente y prioritario intervenir esos niños que son maltratados. Así, cuándo sean ciudadanos podrán defender sus derechos.
ResponderEliminarPatricia y por último, discúlpame la tardanza.